Nos levantamos a las nueve. Queremos ir pronto a las direcciones que tengo aquí apuntadas con plazas libres para vivir, y empezar con la asquerosa tarea cuanto antes. Desayunamos en el mismo sitio donde cenamos ayer. Los camareros nos reconocen, y nos tratan a mi padre y a mí como si fuésemos parejas, de "madame" y de "monsieur", y nos ponen las mesas mas apartadas e íntimas de la brasserie. Anda que... Pero claro, ¡mi padre feliz, porque dice que le ven más joven!
Nos ponemos en marcha, y decidimos ir andando hasta la primera dirección. Es un complejo de estudios de diferentes tamaños y variedades, amueblados, sin amueblar, con baño, sin baño, con ducha, SIN DUCHA... Se llaman Les Lauréades de Paris-Grande Bibliothèque, por estar próximas a la Bibliotèque National François Miterrand. En las mil páginas que tienen en Internet, con agencias inmobiliarias y demás aparecen estudios disponibles. Por si acaso llamé desde España a los dos números de teléfono que aparecían en las páginas web, pero en uno no me daba línea y en el otro nunca me llegó a contestar nadie. Mandé también mil correos electrónicos (mil no, pero más de diez sí) a diferentes agencias sobre este complejo. Y no me contestó ni Peter. Incluso llegué a pedir a una amiga que estaba de viaje de placer aquí que se acercase a preguntar, y había plazas, pero los muy bordes no le dejaban reservar por mí, que tenía que llamar por teléfono. Y claro que llamé, pero por supuesto, no cogieron.
Total, que llegamos después de andar durante media hora lloviendo sin parar, y que por ser domingo que nos volvamos por donde venimos. Paciencia...
Así que con toda esa mañana libre, nos pateamos la zona para conocerla. Vemos las paradas de metro cercanas, y una iglesia muy bonita en la place Jeanne d'Arc. En los alrededores hay un montón de mercadillos dominicales, con pollos asados, pescados, verduras, quesos... Hasta centollos vivos. Compramos un paraguas porque el nuestro se nos rompió de tanto meneo. Entre una cosa y otra nos vamos a comer a un sitio italiano muy mono que había cerca, y en la mesa de al lado hay un matrimonio argentino que nos cuenta su vida.
Después volvemos al hotel, y mientras mi padre se echa la siesta yo aprovecho para meterme en Internet y demás, y después decidimos acercarnos hasta l'Institut Catholique de Paris, mi universidad. El edificio es precioso por fuera, al lado de los Jardines de Luxemburgo y de la Gare Montparnasse. Y ya que estamos allí, aprovechamos y nos paseamos por el parque, vemos la Asamblea Nacional y el Panthéon. Ya cansados, nos volvemos a la zona del hotel, la rue des Gobelins, y tras cenar en la misma brasserie nos fuimos a dormir.

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