
Bueno, si, me he pasado lo de escribir todos los días por el arco del triunfo, pero al finales imposible encontrar un rato para sentarse y escribir todo lo que te ha pasado durante el día.
Tengo casa, tengo asignaturas, tengo amigos, tengo vida aquí. Ya ha pasado un mes y pico desde que llegué aquí, y ya tengo claro que no me quiero marchar...Pero no tengo ganas de escribir sobre eso ahora. Me he propuesto hacer una entrada dedicada únicamente dedicada a mi vida aquí y a todo lo que vivo.
Son las cuatro y cuarto de la mañana y no puedo dormir. Hoy ha sido un día asqueroso, culminado con malas noticias. No en el momento de conocerlas, sino de asimilarlas, instante en el que me he desvelado totalmente. Y estoy viviendo una de esas noches en las que una se cree pseudofilósofa y se pone a pensar en todo el universo mientras mira por la ventana.
La vida va cambiando sin que nos demos cuenta... En especial para aquellos que se pegan la vida de aquí para allá. Y allí donde vuelven todo ha cambiado. Sienten que se pierden cosas. La distancia es un auténtico asco. No hay peor sensación que querer dar un abrazo a alguien y no poder hacerlo por estar hablando a través de una fría pantalla. La necesidad de hablar con alguien nos presiona, el no poder contar los pensamientos crea una sensación de ahogamiento y la noche debilita nuestra entereza. Los miedos, vuelven los antiguos y se van fortaleciendo los nuevos, de los que no vale esconderse bajo la sábana.
Esto de vivir sola me va a volver loca...
No hay comentarios:
Publicar un comentario