domingo, 19 de febrero de 2012

Porque siempre, siempre nos quedará París

Pasear cada día por calles diferentes, pero sintiendo que las recorrerías de memoria. Con el corazón abierto a lo desconocido. Saludar con un “¡Buenos días!” a personas que no conoces. Escuchando a cantantes callejeros que viven de la guitarra de la mañana a la noche, y que te sonríen sin saber por qué.
Con sol, lluvia, de noche o de día. París es la mejor ciudad del mundo. ¡Esto es increíble! No hay ciudad como esta en el mundo, nunca la hubo. Aquí, todo el mundo es un actor, nadie se conforma con ser un simple espectador.
Iba en el metro sentada y distraída. Entró un músico callejero y empezó a entonar con voz cascada "La vie en rose", de Edith Piaf. Sonreí. Era una de mis canciones favoritas, de una de mis cantantes más escuchadas, cuyo cuerpo descansa en uno de los cementerios de la mejor ciudad del mundo. Inconscientemente, comencé a cantarla por lo bajo. Él pareció advertirlo y me sonrió a su vez. Cuando acabó, me dispuse a darle unas monedas pero él me detuvo la mano con un gesto y me dijo: "No. Has sonreído y has seguido la canción. Me ha bastado con eso."                                                    
- ¿Ese es el final de la historia?
- No es una historia, es un detalle. 
Porque una persona no vive en París. Posee París.

martes, 18 de octubre de 2011

19/10/2011 MIÉRCOLES


Bueno, si, me he pasado lo de escribir todos los días por el arco del triunfo, pero al finales imposible encontrar un rato para sentarse y escribir todo lo que te ha pasado durante el día.
Tengo casa, tengo asignaturas, tengo amigos, tengo vida aquí. Ya ha pasado un mes y pico desde que llegué aquí, y ya tengo claro que no me quiero marchar...
Pero no tengo ganas de escribir sobre eso ahora. Me he propuesto hacer una entrada dedicada únicamente dedicada a mi vida aquí y a todo lo que vivo.
Son las cuatro y cuarto de la mañana y no puedo dormir. Hoy ha sido un día asqueroso, culminado con malas noticias. No en el momento de conocerlas, sino de asimilarlas, instante en el que me he desvelado totalmente. Y estoy viviendo una de esas noches en las que una se cree pseudofilósofa y se pone a pensar en todo el universo mientras mira por la ventana. 
La vida va cambiando sin que nos demos cuenta... En especial para aquellos que se pegan la vida de aquí para allá. Y allí donde vuelven todo ha cambiado. Sienten que se pierden cosas. La distancia es un auténtico asco. No hay peor sensación que querer dar un abrazo a alguien y no poder hacerlo por estar hablando a través de una fría pantalla. La necesidad de hablar con alguien nos presiona, el no poder contar los pensamientos crea una sensación de ahogamiento y la noche debilita nuestra entereza. Los miedos, vuelven los antiguos y se van fortaleciendo los nuevos, de los que no vale esconderse bajo la sábana. 
Esto de vivir sola me va a volver loca...

lunes, 12 de septiembre de 2011

11/09/11, DOMINGO

Nos levantamos a las nueve. Queremos ir pronto a las direcciones que tengo aquí apuntadas con plazas libres para vivir, y empezar con la asquerosa tarea cuanto antes. Desayunamos en el mismo sitio donde cenamos ayer. Los camareros nos reconocen, y nos tratan a mi padre y a mí como si fuésemos parejas, de "madame" y de "monsieur", y nos ponen las mesas mas apartadas e íntimas de la brasserie. Anda que... Pero claro, ¡mi padre feliz, porque dice que le ven más joven!

Nos ponemos en marcha, y decidimos ir andando hasta la primera dirección. Es un complejo de estudios de diferentes tamaños y variedades, amueblados, sin amueblar, con baño, sin baño, con ducha, SIN DUCHA... Se llaman Les Lauréades de Paris-Grande Bibliothèque, por estar próximas a la Bibliotèque National François Miterrand. En las mil páginas que tienen en Internet, con agencias inmobiliarias y demás aparecen estudios disponibles. Por si acaso llamé desde España a los dos números de teléfono que aparecían en las páginas web, pero en uno no me daba línea y en el otro nunca me llegó a contestar nadie. Mandé también mil correos electrónicos (mil no, pero más de diez sí) a diferentes agencias sobre este complejo. Y no me contestó ni Peter. Incluso llegué a pedir a una amiga que estaba de viaje de placer aquí que se acercase a preguntar, y había plazas, pero los muy bordes no le dejaban reservar por mí, que tenía que llamar por teléfono. Y claro que llamé, pero por supuesto, no cogieron. 

Total, que llegamos después de andar durante media hora lloviendo sin parar, y que por ser domingo que nos volvamos por donde venimos. Paciencia...
Así que con toda esa mañana libre, nos pateamos la zona para conocerla. Vemos las paradas de metro cercanas, y una iglesia muy bonita en la place Jeanne d'Arc. En los alrededores hay un montón de mercadillos dominicales, con pollos asados, pescados, verduras, quesos... Hasta centollos vivos. Compramos un paraguas porque el nuestro se nos rompió de tanto meneo. Entre una cosa y otra nos vamos a comer a un sitio italiano muy mono que había cerca, y en la mesa de al lado hay un matrimonio argentino que nos cuenta su vida.

Después volvemos al hotel, y mientras mi padre se echa la siesta yo aprovecho para meterme en Internet y demás, y después decidimos acercarnos hasta l'Institut Catholique de Paris, mi universidad. El edificio es precioso por fuera, al lado de los Jardines de Luxemburgo y de la Gare Montparnasse. Y ya que estamos allí, aprovechamos y nos paseamos por el parque, vemos la Asamblea Nacional y el Panthéon. Ya cansados, nos volvemos a la zona del hotel, la rue des Gobelins, y tras cenar en la misma brasserie nos fuimos a dormir. 

10/09/11, sábado

Después de un viaje de casi doce horas por culpa del retraso del avión llegamos mi padre y yo a París. Estoy que me subo por las paredes y a la vez con ganas de llegar al hotel para dejar los bultos que llevamos encima.

Una vez que ya dejamos todo ordenado, vamos a callejear un poco la zona y encontramos una pequeña brasserie, de precio bastante decente y decidimos pararnos a cenar. No tengo prácticamente hambre, porque estoy hecha un manojo de nervios que ni sé por qué, ya que todo el lío de la búsqueda de piso empieza mañana... Pero no puedo dejar de pensar en cómo narices he decidido venirme aquí y sin tener aún un techo.

Ahora ya esta mi padre medio dormido, y yo estoy en la ventana de la habitación sacando fotos como si no hubiera mañana. Y así, de repente, me paro a pensar, que en menos de una semana estaré aquí viviendo sola. Definitivamente estoy fatal de la cabeza. Pero me muero de ganas =)