domingo, 19 de febrero de 2012

Porque siempre, siempre nos quedará París

Pasear cada día por calles diferentes, pero sintiendo que las recorrerías de memoria. Con el corazón abierto a lo desconocido. Saludar con un “¡Buenos días!” a personas que no conoces. Escuchando a cantantes callejeros que viven de la guitarra de la mañana a la noche, y que te sonríen sin saber por qué.
Con sol, lluvia, de noche o de día. París es la mejor ciudad del mundo. ¡Esto es increíble! No hay ciudad como esta en el mundo, nunca la hubo. Aquí, todo el mundo es un actor, nadie se conforma con ser un simple espectador.
Iba en el metro sentada y distraída. Entró un músico callejero y empezó a entonar con voz cascada "La vie en rose", de Edith Piaf. Sonreí. Era una de mis canciones favoritas, de una de mis cantantes más escuchadas, cuyo cuerpo descansa en uno de los cementerios de la mejor ciudad del mundo. Inconscientemente, comencé a cantarla por lo bajo. Él pareció advertirlo y me sonrió a su vez. Cuando acabó, me dispuse a darle unas monedas pero él me detuvo la mano con un gesto y me dijo: "No. Has sonreído y has seguido la canción. Me ha bastado con eso."                                                    
- ¿Ese es el final de la historia?
- No es una historia, es un detalle. 
Porque una persona no vive en París. Posee París.